Restó360 · caso Sumaq · mockups navegables
El restorán completo, de la mesa a la caja
Diez pantallas y un solo estado. El comensal conversa por WhatsApp con el Anfitrión; lo que pide aparece en la mano del mesero, que lo aprueba; entra a cocina y a barra con su reloj corriendo; se sirve, se cobra y se cierra. El administrador lo ve todo mientras pasa —las conversaciones, la bodega que se vacía debajo, lo que el servicio dejó de verdad— y al final del día cierra la caja y emite el comprobante.
Las pantallas
Escritorio y celular, lado a ladoAnfitrión en WhatsApp
La conversación completa del comensal: aviso de privacidad, alergia como filtro duro, la carta filtrada, la historia del plato, el pedido, la cuenta y el pago.
Panel del administrador
El visor de todo: sala con las diez mesas y su estado, comandas en curso, cocina y barra resumidas, caja, 86 y quiebres, y la fila de indicadores del día.
Conversaciones del Anfitrión
Los chats en vivo, en lectura y por rol: quién es el comensal, en qué mesa está y qué pidió. Dos controles escriben: pausar al Anfitrión y entrar a la conversación.
Panel de cocina
Comandas por estación con el reloj corriendo y el semáforo del SLA en verde, ámbar y brasa. Tipografía grande, alto contraste, aceptar y listo con el dedo.
Panel de barra
El mismo lenguaje de cocina con el SLA más corto de la casa, cuatro minutos, más lo propio del bar: con y sin alcohol, el trago al comensal que lo pidió y la clara de huevo declarada.
App de meseros
Mis mesas en el bolsillo. Aprueba o rechaza lo que el comensal armó por WhatsApp, sirve, cobra en efectivo en la mesa y cierra su turno declarando lo que lleva.
Caja y cuenta
La mesa consolidada, con lo compartido repartido y tres formas de dividir. Propina con "sin propina" siempre a la vista, enlace de pago por comensal y boleta electrónica.
Inventario
La bodega valorizada, la carga por Excel con vista previa antes de aplicar nada, y la ficha técnica de cada plato: costo, margen, porciones que alcanzan y el 86 que se dispara solo.
Métricas
Hoy, semana o mes contra el periodo anterior: venta, carta, operación, costo y Anfitrión. Encabeza la merma —lo que se fue sin venderse—, que es lo que ningún punto de venta calcula.
Cierre de caja
No cierra "el día": cuadra a los meseros que el administrador elija. Aprueba sus rendiciones, separa lo que va en un bolsillo de lo que cobró el Anfitrión, y emite el comprobante numerado.
Cómo leer estos mockups
Los dos anchos son de verdad
El conmutador de arriba cambia el ancho del lienzo, no dibuja un teléfono falso alrededor de una página de escritorio. El layout responde por contenedor, así que arrastrar el borde del navegador produce exactamente lo mismo.
Los datos son los de Sumaq
Los 30 platos, sus precios, sus etiquetas de alérgeno y sus historias salen de la carta real y del motor. Lo inventado son los nombres del equipo, los comensales y —esto hay que decirlo fuerte— toda la bodega, las recetas, los costos de insumo y el histórico de ventas: nada de eso existe en el proyecto.
Un solo estado, diez ventanas
La mesa 6 dice lo mismo en la conversación, en la sala, en cocina y en la caja. Lo que se aprueba en el aparato del mesero aparece en cocina, y lo que cocina marca listo vuelve al mesero. La bodega manda sobre la carta: el plato sin insumo se apaga solo. Y el pago sabe quién lo recibió, así que el cierre puede separar lo que va en un bolsillo de lo que cobró el Anfitrión. Todo dentro de la sesión del navegador.
Qué es real acá. La carta, la sala, las comandas, las cuentas y el cuadre vienen del motor de Sumaq corriendo de verdad: si alguien le escribe al Anfitrión por WhatsApp, estas pantallas lo muestran. Las ventas del día y el inventario son de demostración, y cada pantalla lo dice en su esquina. Sumaq es un restorán de muestra: los nombres del equipo y de los comensales están inventados.
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